Edición Europa

2024 número 4

Soy una cuestión de identidad

Música

45 cerebros y un corazón

45 cerebros y 1 corazón

El horror transformado

Ser resiliente no significa aguantar o soportar, ideas más asociadas a la sumisión. El ejercicio de la resiliencia, por el contrario, podría acompañar una sana rebeldía.

Practicar la resiliencia implica muchas cosas ya que se trata de una idea compleja, pero podemos empezar por prepararnos a través de principios y «acciones pasivas» como la objetividad y la observación. ¿Pero qué observamos? ¿Hacia dónde miramos? ¿Dónde ponemos el foco?

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, uno de los pensadores más pesimistas, pero también uno de los más lúcidos de todos los tiempos, hablaba de la contemplación estética como una puerta hacia la libertad, como una forma de liberarnos de nuestra existencia, perdiéndonos en la belleza. *

Si hay algo que quizás defina al buen arte es su capacidad de mover resortes interiores que le otorguen valor a la existencia, de hacernos sentir conectados e inspirarnos. De servirnos como ese refugio en el que podemos entrar cuando las dificultades arrecian y del cual quizás salgamos mejor dispuestos, sensibles y fortalecidos, vulnerables pero renovados. Resilientes.

Entre todas las artes y su capacidad para emanciparnos del «desgarro de la necesidad», Schopenhauer le otorgaba un papel preponderante a la música.

Son ese poder liberador y esa inspiración lo que intuimos en la creación de María Arnal y Marcel Bagés, el ex  dueto musical catalán que exploró valientemente y con éxito en temas muy alejados del mainstream o las modas, sujetas siempre al caprichoso mandato comercial.

En una era que parece desafiar el sentido común, en la que no se admiten opiniones matizadas o complejas y en la que rendirse a lo masivo es casi obligatorio, voces musicales y poéticas que se resisten a la inercia, como las de Arnal i Bagès, nos remiten a la fuerza, templanza e inventiva de un espíritu resiliente y creativo. Ideas como la demencia, la historia, la dominación, el amor, el consumo, el tiempo, la memoria y la desmemoria, entre otros, son las que pueblan el universo de este dueto y nos señalan unas voces creadoras, firmes y decididas.

Cuando las circunstancias que nos rodean nos doblegan e incluso nos derrotan, el espíritu humano ha creado figuras tan poderosas como el arte e instrumentos psicológicos como la memoria que, unidos, nos brindan un «escudo resiliente».

Una suerte de invocación a esa «resiliencia colectiva» es lo que percibimos en «45 cerebros y un corazón» (2017), tema que le da título a uno de los álbumes de estos creadores, y que expone asombrosamente el hallazgo, en el 2016, de una fosa común de la Guerra Civil española, donde se conservaban, momificados, cuarenta y cinco cerebros y un corazón.

Convertir el sufrimiento, la derrota, la tristeza y la rabia en belleza y en inspiración; cuestionar los cánones establecidos para generar una necesaria catarsis; ser vehículo de la inconformidad y darnos permiso para situarnos fuera de la norma sin temor a ser señalados. Navegar sobre las ideas y darles carácter artístico. Todo ello convierte a Arnal i Bagès en portavoces contemporáneos de ideas atemporales y frágiles como la justicia y la verdad.

Necesarias piezas en el tránsito del conformismo a la esperanza, de la resignación a la resiliencia.

 

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* «El mundo como voluntad y representación» (1819). Arthur Schopenhauer.

Martin Brassesco / Actor de cine, teatro y televisión, productor, locutor y guionista, miembro del comité editorial de Reflector Cultura. Con amplia trayectoria en la escena venezolana, fue nominado como mejor actor al premio Marco Antonio Ettedgui; actualmente es miembro de la Compañía de Teatro de la Casa América Cataluña y está produciendo diversos proyectos.

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