Edición Europa

2024 número 4

Soy una cuestión de identidad

Cine

El niño y la garza

El niño y la garza

NO SOMOS EL CENTRO

Copérnico fue capaz de ir en contra de la costumbre y del sentido común para proponer una teoría que revolucionó la forma de entender la relación entre el movimiento del sol y los planetas. Su teoría, sin embargo, también cambió la forma de entender al ser humano, cuestionando la idea de posicionarlo al centro del universo, lo que a su vez repercutió en la forma de entender el sentido del individuo.

A partir de esta aparentemente simple afirmación– la tierra y los demás planetas giran en torno al sol—se desprende un cambio radical en la forma de vernos a nosotros mismos, se abre un cuestionamiento del sentido de la existencia y de la forma en que nos relacionamos con el entorno físico y social. El giro copernicano es dejar de ver nuestra vida y nuestra existencia como el centro de lo que sucede a nuestro alrededor, lo que a su vez da paso a preguntas vitales y reflexiones profundas, siempre vigentes.

Este es el proceso que nos muestra el joven protagonista de ¿Cómo vives?, el clásico de la literatura japonesa de Genzaburo Yoshino y que el Estudio Ghibli ha adaptado en la película El chico y la garza, la última del afamado director de animación Hayao Miyazaki.

Junichi Honda, rebautizado por su tío como Koperu -en referencia a Copérnico-, inicia a sus quince años un viaje fundamental: salir de sí mismo, dejar de entender la existencia desde un centro individual en torno del cual giran personas, naturaleza y circunstancias, para comenzar a afirmar su identidad desde otra mirada. En este viaje de observaciones, preguntas, reflexiones y diálogos es acompañado por su tío, quien se transforma en su promotor y guía.

Observar con una mirada sensible el transitar diario de las personas en la ciudad hace surgir preguntas simples de respuestas complejas: si solo somos moléculas de agua en un mar de humanidad, ¿qué nos hace ser diferentes y únicos? Así el joven Koperu nos ilustra reflexiones surgidas de la experiencia diaria, con interesantes cuestionamientos y desafíos al sentido común. Las preguntas que presenta el adolescente descubren un mundo profundo y siempre vigente; estas reflexiones tienen un sabio complemento en las cartas que le entrega su tío, y que configuran una forma de diálogo que acoge y, a la vez, desafía la profundidad del pensar.

El sentido de la individualidad se ve fuertemente golpeado al reconocerse como una simple molécula de agua en un mar de humanidad, un breve instante en una inmensidad de tiempo o un simple punto geométrico en un vasto universo. Buscar la diferenciación que sustente la individualidad se convierte en un desafío de vida y búsqueda de sentido. No es necesario escapar a esta pregunta por la esperanza de otra vida mejor, sino por el contrario, darle sentido por el solo hecho de sentirse vivo.

Sentirse vivo se manifiesta en la observación activa y en la conexión con el entorno físico y social, y ello da paso al acto reflexivo y al diálogo con un otro. La relación humana no se agota en el intercambio productivo que nos permite sobrevivir, sino se profundiza en la capacidad de reflexionar y dialogar, para co-construir ideas, afectos y experiencias, en interacción con otros. El joven Koperu logra así explorar, entre otros temas, la importancia de la amistad, el sentido de justicia, la cooperación, el heroísmo y la entrega, fundamentos en los que se está amoldando su propia identidad.

La experiencia individual tiene un límite que se supera con reflexión y el cuestionamiento de la simple observación. Pero, por sobre todo, liberar la potencia del pensamiento permite construir un camino que responda al sentido a la vida, e intentar dar sentido a la vida es un desafío digno de ser vivido.

José Miguel Berguño / Ingeniero Civil UC de Santiago de Chile, ha desarrollado su vida laboral en importantes cargos y empresas. Paralelamente, su profunda vocación humanista le llevó a cursar un Máster en la Universidad Adolfo Ibáñez, con mención en Filosofía y Humanidades.

1 comentario en «El niño y la garza: NO SOMOS EL CENTRO»

  1. Es importante encontrar tu misión en la vida, que tu existencia tenga un sentido y utilizar tus virtudes en ayuda del prójimo, lo que repercute también en tu felicidad. El dar satisface infinitamente más que el recibir. Te completa ser capaz de ponerte en el lugar del otro. La empatía, te ayuda a transitar mejor cuando el camino se hace más penoso, no te centras en tí.

    No hay nada más poderoso que un ser humano con un propósito, un por qué y una misión que cumplir.

    Encuentra un propósito. Los que creen estar contribuyendo a la humanidad, tienden a sentirse mejor acerca de sus propias vidas.

    No hay nada más poderoso que un ser humano con un propósito, un por qué y una misión que cumplir.

    El ser de valor, es mucho más importante que ser exitoso.

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