Edición Europa

2019 numero 1

Cine

Gloria,

faltas en el aire…

Lo primero que debe decirse sobre Gloria es que se agradece una película chilena en que los personajes tienen un fondo que resuena, en que es posible reconocer de alguna manera o acceder a ellos y rozar su mundo interno, ver más allá de lo evidente y trascender el primer plano.

Gloria es acerca de la soledad, de la madurez, de la búsqueda incesante de estar con otro, de una intimidad añorada, idealizada, difícil. Es acerca de la disposición real a estar con otro. ¿Hasta dónde se puede, se quiere renunciar a esa parte de sí mismo que implica estar con otro? Porque la intimidad tiene algo de renuncia, tiene algo de transar, que es distinto de anularse o dejar de ser lo que es.

Porque el otro nunca es todo lo que deseamos que fuera, porque tiene lo suyo, para qué estamos con cosas. Y porque al final, aunque estemos con otro, en algún punto muy adentro también seguimos solos. La idealización de estar con otro, la esperanza de la intimidad como la seguridad de no tocar esa soledad ineludible al ser humano, lleva a la permanente decepción.

Gloria, la encantadora Gloria, graciosa, atrevida, atreviéndose, buscando de tantas maneras ese algo que dé sentido. Rodolfo, bien querible también, a ratos desespera (al menos a nosotras las mujeres), a ratos nos generan compasión. Tan atrapado en la lealtad, en la culpa, en una cierta represión también. “Fúndeme la nieve, que congela mi pecho” parece pedir, esforzándose – no cabe duda – para poder permitirlo. Atina pues! Dan ganas de decir, pero no es tan fácil y tal vez muy pronto. Y ella, Gloria, capaz de iluminar la mañana, encantadora, misteriosa, inalcanzable, exigente, insoportable. Pero no tanto tampoco, hay que entender.

Gloria es sobre lo bueno y lo malo de estar con otro. De la pasión, la intimidad, del encuentro y el desencuentro. Y hay un punto de inflexión: ¿Estás dispuesta realmente a estar con otro? ¿Es posible la añorada intimidad sin una renuncia?¿Y no será mejor, al final estar solas?¿No será más fácil? No lo sé, no es por nada que tanto buscamos y anhelamos ese encuentro. Cada uno que decida.

Con todo eso, igual nosotras salimos cantando, riendo, hasta bailando, y eso también se agradece de una película. Al cabo de un rato el silencio, el silencio de la reflexión y de los que nos toca. Más de algo se lleva uno de Gloria.

 

¿FINAL FELIZ?

Mirar a esta pareja madura nos hace ilusión.

Creo que nos pasamos gran parte de esta película esperado el final feliz, proyectamos en la pantalla nuestro propio anhelo de que las cosas sean felices y completas. Hasta bien crecidos esperamos la perfección del encuentro, con ese otro que nos completa, con el incondicional, el que abandona lo suyo para darnos lo que tanto buscamos. ¿Y qué era lo que buscábamos?.

La renuncia al ideal del otro será tal vez una posibilidad de encontrarlo.

Y hay otra cosa en la que Gloria nos hace pensar: estar con otro es distinto de tener al otro. Esa es una necesaria renuncia.

Lo cierto es que la mayoría estamos mucho más cerca de Gloria que de un mejor estado.

Al más puro human style. Eso es Gloria, humanidad pura.

 

ARGUMENTO

Gloria tiene 58 años y está sola.

Para compensar el vacío, llena sus días de actividades y por las noches busca el amor en el mundo de las fiestas para solteros adultos, donde solo consigue perderse en una serie de aventuras sin sentido. Esta frágil felicidad en la que vive y su cotidiano se altera cuando conoce a Rodolfo.

Carla Crempien / Psicóloga clínica de la Universidad de Chile. Ph(D) en Psicoterapia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad de Heidelberg, Alemania. Postítulo en terapia familiar y de parejas simbólico – experiencial, Instituto de Psiquiatría y Psicología de Santiago de Chile.

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