Edición Europa

2024 número 4

Soy una cuestión de identidad

Literatura

La anomalía

SOY TU, ERES YO

Un vuelo comercial proveniente de París aterriza en Nueva York con 243 pasajeros a bordo. Tres meses más tarde, exactamente el mismo vuelo, con idénticos pasajeros y tripulación llega a Nueva York. Es un fenómeno inexplicable de duplicidad, que genera una conmoción política y científica de proporciones. El mayor trastorno, sin embargo, recae en cada uno de esos pasajeros que tendrá que enfrentarse a su doble; tienen idéntico ADN y los mismos recuerdos de las experiencias vividas hasta el primer trimestre del año, aunque solo uno del par ha vivido también los tres meses siguientes. 

Con esta propuesta ficcional, la novela La Anomalía del escritor Hervé Le Tellier, premio Goncourt 2020, nos presenta una nueva variación del tema del doble, tópico recurrente en la literatura universal que remite a la pregunta existencial del ¿quién soy? 

En La Anomalía, los personajes reaccionan con perplejidad ante su doble; en muchos casos con temor o disgusto. No es fácil verse en duplicado, asusta observarse desde afuera, ver no la imagen invertida que nos da el espejo, sino vernos tal cual somos, tal cual otros nos ven. Lucie, por ejemplo, odia ese temblor de barbilla que ve en la otra Lucie y que delata su rabia; André se ve más arrugado de lo que piensa ser; Adriana, en tanto, tarda en comprender que se encuentra frente a sí misma; no se reconoce. El doble los enfrenta con una realidad que no siempre coincide con su autopercepción. El doble perturba el permanente proceso de realización de la identidad personal.

No por nada Sigmund Freud menciona en su artículo Lo siniestro (Das Umheimliche, 1919) a la figura del doble como un componente importante de lo siniestro, esa inquietante extrañeza que se manifiesta en lo familiar y que se da particularmente en la literatura fantástica a partir del romanticismo. La visión del doppelgänger (término acuñado por el escritor alemán Jean Paul Richter en el siglo XVIII), del propio doble, inquieta, puesto que aparece como un yo-otro que pone en cuestión no solo la propia identidad, sino también la frontera con el otro. ¿Dónde termino yo y dónde empieza el otro? Yo soy tú. Tú eres yo. Es demasiado, no podemos ser dos”, dice uno de los personajes de La Anomalía

La seguridad de que solo nosotros podemos percibir la conciencia del yo, se quiebra ante la realidad del doble capaz también de acceder a nuestra interioridad. Turba el hecho de que el doble sea un espejo insobornable, como lo llama otro de los personajes, alguien que lo sabe todo de mí, y ante el cual no hay máscaras posibles.

La duplicación también inquieta en esta novela, ya que el doble destruye la convicción de que somos seres únicos y que en ello radica nuestro valor. La réplica de Joanna, por ejemplo, ha quedado embarazada de su novio en los tres meses que las diferencian. Como consecuencia, ella debe renunciar a él en favor de su doble y el hijo que espera. Tal como ocurre con muchos dobles literarios, no hay convivencia posible. “Lejos de ti (…) tendré la oportunidad de reencontrarme con la persona que soy, con la que quiero ser, dice Joanna a su doble. Sin unicidad no puede definir su propia identidad. 

En La Anomalía, la semejanza asusta, pero también desconcierta la diferencia, esos tres meses que solo aquellos que aterrizaron en el primer vuelo, en marzo, han vivido. En ese período uno de ellos se suicidó, una mujer rompió con el novio, otro se hizo famoso.  Ellos miran a su doble recién llegado en junio, como quien mira al pasado. Estos últimos miran a su réplica más experimentada como una posibilidad entre muchas de su propio devenir. Pese al pasado común y al mismo material genético, las sendas de vida divergen y cada cual deberá remodelar la respuesta a la pregunta del “quién soy”, buscando cuál es la verdadera esencia que los define. Ciencia ficción o fantasía, nada mejor que la literatura y su lenguaje simbólico para explorar el misterio de la identidad y su permanente proceso de formación.

La Anomalía, Hervé Le Tellier. Editorial Seix Barral, 2021.


SIGUIENTE ARTÍCULO
¿Cómo vives?: NO SOMOS EL CENTRO

OTROS ARTÍCULOS DE ESTE NÚMERO
La importancia de llamarse Ernesto: EL VALOR DE SER YO
El lago de los cisnes: ¿QUIÉN SOY?
Hedda Gabler: ANSIAS DE IDENTIDAD
¿Cómo vives?: NO SOMOS EL CENTRO

 

Deja un comentario