Edición Europa

2024 número 4

Soy una cuestión de identidad

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Las 7 vidas de Léa

Las 7 vidas de Léa

LA IDENTIDAD RESPONSABLE

Léa es una adolescente superada por su realidad, por unos padres a los que percibe infelices y respuestas que no encuentra. Todo cambia para ella cuando, alienada por el alcohol y las drogas, encuentra un esqueleto junto a un río, al final de una fiesta con sus compañeros de estudios.

Para ella, el hallazgo de los restos humanos implica una inflexión; comienza una extraña experiencia espacio temporal que le hace convivir con la etapa de adolescencia-juventud de sus padres, la misma que vive ella. Léa necesita llegar a la verdad oculta en la trama de la serie, intenta atar cabos entre las siete vidas que comienza a experimentar, todas diferentes a la suya, pero relacionadas con ella. Podemos deducir que Léa acomete la búsqueda de su propio lugar identitario, a pesar de las respuestas esquivas con las que se va encontrando. ¿Quién es Léa?

El psiquiatra psicoanalista francés Jacques Lacan se apoyó en la neurología para subrayar que el infans, el cachorro humano, nace inmaduro, desvalido. Esto es consecuencia de la prematuración motriz, lo que le hace experimentar el propio cuerpo como fragmentado, inconexo. No obstante, casi siempre hay un Otro que le asiste, alimenta y da sentido a su llanto; el espacio ocupado por las figuras de cuidado es fundamental en la paulatina integración de esa percepción fragmentada. El infans también está mediado por el lenguaje que le pre-existe, de hecho, antes de nacer ya tiene un nombre, la palabra le determina tanto o más que los genes, el lenguaje le atraviesa, así como el deseo de ese Otro que le cuida. Cuando, alrededor del año de vida, descubre su propia imagen en el espejo – generalmente hay quien le dice que aquella imagen le corresponde- la completitud que le devuelve esa imagen se anticipa respecto a la propia experiencia corporal, esa forma total del cuerpo contrasta significativamente con lo que experimenta.

Esa primera identificación ante el espejo es la clave para la formación del YO, y es literalmente originaria y fundadora de las otras, aquellas que seguirán e irán constituyéndole, juntamente con el lenguaje y la mirada del Otro, generalmente la madre. Así es cómo se construye una primera identidad con la que pacificar la angustia que provoca la sensación de fragmentación. Si fue ese primer Otro quien por medio de la palabra le otorgó un lugar en el mundo (junto con ser objeto de su deseo), sus dichos serán determinantes en la captación e interpretación de la propia existencia, son marcas indelebles.

Nosotros, como Léa, vemos la realidad desde una mirada única, muy ligada a la constitución de nuestra identidad, incluso aunque no seamos conscientes de ello. La relación con los padres de cada uno de los personajes que encarna Léa y el lugar ocupado en el inconsciente, se ve reflejada en la que ella sostiene con sus amigos, sus contemporáneos. Todos hacemos algo muy similar. Cada personaje trata de cumplir con lo que -supone- espera el padre y/o la madre, y así completar el deseo que implica la ilusión de completitud que tienen en su interior.

Léa busca su lugar en el mundo desde su propia identidad, tal como lo hacemos cada uno de nosotros. Léa tiene la posibilidad de mirar desde diferentes perspectivas para entender que es el resultado de su propia identificación, y del espacio simbólico que la traspasa, que la atraviesa.

Hay muchas preguntas acerca de las elecciones relacionadas con nuestra identidad, somos responsables de estas últimas y de encontrar, individualmente, esas respuestas.

Las 7 vidas del Léa se puede ver en Netflix.

Maria Cristina Bruno / Psicóloga, Universidad de Buenos Aires (UBA). Especializada en Psicología clínica, con formación en el Instituto del Campo Freudiano de Barcelona, parte del Grupo de Investigación Clínica o Evaluación y Lo femenino en la clínica, el cine y la Literatura, y de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

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